Una opinión a propósito de la intérprete de Gamescom 2013

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Foto utilizada bajo licencia Creative Commons (CC BY-SA 2.0).
La fotografía pertenece a Begoña Martínez.

 

Tras mucho tiempo sin escribir nada en esta bitácora, me gustaría romper este largo silencio a propósito de una intérprete que, durante estos últimos días, ha protagonizado la actualidad sin quererlo. Como muchos imaginan, se trata de la interpretación de la conferencia de Sony Gamescom.

Si bien estoy de acuerdo con todos —como para no estarlo— en que el servicio de interpretación de los pocos minutos que se han divulgado dejó mucho que desear, me gustaría, no obstante, romper una lanza a favor de la intérprete y, al mismo tiempo, reflexionar sobre las furibundas críticas y las humillaciones de las que ha sido víctima estos últimos días. Con independencia de la profesionalidad y la posible maestría de esta intérprete, estoy convencido de que le costará mucho volver a entrar en una cabina, tanto por el juicio público al que se ha visto expuesta, que redundará en el hecho de que la vuelvan a contratar para conferencias, como por el componente personal y de autoestima.

Antes de nada, quiero dejar claro que no pretendo afear el comportamiento de ninguna de las personas que han hecho no crítica sino también burla de la intérprete. Cada cual está en su derecho de expresar su libre opinión sobre lo que le plazca de la misma manera que lo hago yo por este medio y por otros. Sin embargo, sí me gustaría, sobre todo, suscitar una reflexión sobre lo expuestos que nos vemos cuando nos tanto traducir como interpretar. Es más, me ha llamado la atención que las críticas más duras hayan venido precisamente de traductores y de intérpretes, quienes —a mi juicio— deberían tener más argumentos que nadie para intentar comprender por qué pudo ocurrir algo así.

De la misma manera que ocurrió recientemente en el famoso juicio sobre dopaje con una intérprete que, además, recibió otra reprimenda pública por trabajar para la empresa para la que trabaja, observo con tristeza una falta de empatía ante los errores de nuestros compañeros de profesión. Reitero que la interpretación era pésima pero creo que desconocemos el trasfondo del asunto y, sin dicha información, podemos ser muy injustos en nuestras apreciaciones. Por ello, solo puedo demostrar lástima y empatía ante lo ocurrido.

He leído comentarios sobre si cobró mucho o poco, si era profesional o no, si la empresa la contrató porque se vendió por muy poco dinero, si ni siquiera se documentó para preparar la interpretación, si fue la empresa la que la contrató a última hora y no le facilitó información, etcétera, etcétera, etcétera. Ya puestos a especular, me gustaría mencionar que la intérprete no trabaja hacia su idioma materno, que no sabemos cuál es la calidad del sonido que recibía, si se vio obligada a hacerlo por alguna urgencia de algún compañero o si era empleada de la empresa que, para ahorrarse un dinerillo, le asignó la interpretación dentro de sus tareas mensuales con eso del «da igual; lo haremos como un servicio adicional; todo el mundo entiende el inglés». Si queremos, podemos especular ad infinitum, pero creo que nos equivocamos.

Como muchos saben, me dedico a la traducción y también a la interpretación; mi comprensión ante lo sucedido y mi resistencia a hacer leña del árbol caído se deben a que, a lo largo de mis años de experiencia como intérprete, me he visto en situaciones muy complejas que he tenido afrontar obligado por diversas circunstancias. Además, son muchos los factores que inciden en la calidad de una interpretación: maestría, conocimiento, documentación y preparación, dirección a la que se interpreta, calidad de sonido, características ambientales y ubicación de la cabina, velocidad del discurso del orador y cansancio, entre muchos otros. Con respecto a estos diez factores —la enumeración podría continuar—, si sus condiciones individuales no son óptimas, la calidad no hará más que empeorar.

En lo que se refiere a la documentación y la preparación, debo decir que, como ya han podido leer en este blog, tuve la suerte de interpretar al cineasta Mark Rappaport en consecutiva. Hablaba de cine pero ha sido de las interpretaciones más difíciles que he hecho en mi vida. A pesar de haberme documentado muchísimo —aunque este director es bastante poco conocido y bastante alternativo en sus obras—, me resultó especialmente difícil seguirle el ritmo cuando, como especialista en el cine estadounidense de la década de 1930, 1940 y 1950, empezó a pronunciar títulos de películas con sus correspondientes directores y actores. Si lo llego a interpretar en cabina de simultánea, es posible que el protagonista del vídeo hubiese sido yo.

Por último, creo que todos coincidimos en que las condiciones que se dieron no fueron las óptimas. En ese caso, deberíamos aprovechar no para arremeter contra las intérprete —la de Gamescom 2013 y la del juicio sobre el dopaje— sino para reivindicar que, para conseguir un buen servicio, se necesitan buenas condiciones de trabajo. No todo el mundo puede permitirse rechazar una tarifa baja, no todos los clientes facilitan información antes de un evento, no siempre se ponen a dos intérpretes por cabina y no siempre contratan al intérprete con la debida antelación, por solo mencionar algunas de las situaciones diarias que terminan dando el resultado observado. Es cierto que ambas intérpretes pudieron y debieron negarse a prestar un servicio en tales condiciones y no lo hicieron, lo cual les supondrá una importante mácula y un gran obstáculo en sus respectivas trayectorias profesionales. En este sentido, si bien me faltan datos para criticar dicho comportamiento, solo puedo decir que nos ofrecen una lección que debemos aprender. Tomemos nota de ello.

Saludos.

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32 comentarios en “Una opinión a propósito de la intérprete de Gamescom 2013

  1. Me gusta mucho la entrada, sin defende a capa y espada ni atacar a nadie y entiendo a la perfección todo lo que dices. Hay mucho detrás de cada interpretación y nosotros deberíamos ser los primeros en comprender que muchos clientes nos ponen las cosas muy difíciles.
    Luchar con clientes para que te den información parece una broma y no lo es, te enfrentas continuamente a la complicada situación de aceptar trabajos sin tener nada de documentación por motivos de confidencialidad o bien porque el cliente no entiende para qué quieres saber el tema de la ponencia.
    Uno de los fallos de nuestra profesión es que aún no hemos logrado comunicar lo que hacemos de tal forma que cualquiera pueda entenderlo y a veces ni siquiera los compañeros que solo hacen traducciones lo entienden del todo.

  2. A mí sí me parece bien afear el comportamiento de aquellos que se han dedicado a humillar públicamente a la intérprete de la Gamescon. Porque todos tenemos derecho a nuestra opinión, pero insultar sin saber absolutamente nada del contexto en el que ocurrió no entra dentro de ese derecho.

  3. Gracias, Aida y B:

    Gracias por los comentarios. Me supo bastante mal la forma como la trataron y algunas especulaciones y acusaciones muy graves. Así tampoco ayudamos a nadie a mejorar y, lo peor, les estamos trasladando al mundo que los intérpretes son máquinas que no se equivocan, ni tienen malos días, que se pueden conformar con la información que aparece en Wikipedia, etcétera.

    Saludos.

    • Hola, Flor:

      En este caso concreto, cosas malas, por desgracia, se ven muchas en tan pocos minutos. Podemos aprovecharlas para aprender qué no hay que hacer y para preguntarnos por qué salió tan mal. Críticas furibundas al margen, creo que es una gran oportunidad para hablar de las condiciones de trabajo de los intérpretes y decirles a nuestros posibles clientes: «Tú tienes que garantizarme unas buenas condiciones. A partir de ahí, empieza mi responsabilidad en cuanto a documentación, elaboración de glosarios, preparación e interpretación en sí.»

      Gracias por comentar.

      Saludos.

  4. Gracias a esta contribución, me acabo de enterar de este caso. Independientemente de la capacidad o experiencia de la intérprete (algo que no conozco), se nota a leguas que las condiciones de trabajo no son muy buenas. Por ejemplo, ¿se les avisó a los presentadores que iban a ser interpretados? ¿Se le dió a la intérprete información de antemano sobre el tema para que ella puediera hacer la investigación terminológica del caso? En modo simultáneo, yo solamente he interpretado discursos o presentaciones de negocios. El ritmo es muy diferente y no se compara con la velocidad y registro del presentador que aparece en el video de YouTube

  5. Hola, Tenesor:

    Me ha gustado el artículo y coincido plenamente contigo. He interpretado alguna vez y sé lo que supone, el trabajo que hay detrás y los problemas que tenéis a la hora de recibir la documentación pertinente.

    He leído comentarios muy desagradables al respecto que no me han hecho ninguna gracia y que me hacen dudar de si la gente es plenamente consciente de todos los factores a tener en cuenta. Y ya lanzarse a la yugular me parece muy feo, de modo que tanto el contenido como tu tono me ha parecido muy acertado.

    Saludos,

    Scheherezade

    • Gracias por el comentario, Scheherezade.

      Sí, el motivo por el que he querido escribir todo esto es porque leí comentarios muy desagradables y humillantes. Bastante mal lo ha hecho y bastante mal trago habrá pasado como para tener que aguantar el escarnio de algunas críticas humillantes y burlonas.

      Saludos.

  6. Tendré que ser la voz discordante.

    La interpretación es horrible, eso es evidente. ¿Que la intérprete no es nativa de español? Eso también está claro. ¿A qué se debe la mala calidad? ¿A que aceptó un encargo para el que no estaba cualificada? ¿A que hubo un problema de última hora y, o se ponía ella, o no se interpretaba? Yo lo que comenté en Twitter es que «hasta yo lo habría hecho mejor», y sé que soy un intérprete horrible.

    Está claro que en este caso hay muchos detalles que desconocemos. Muchos atenuantes, si te parece. Pero también creo que tendemos demasiado a buscar excusas, a hacer piña y a defender a los nuestros. Yo defiendo a mis compañeros cuando tengo razones para ello, pero no por norma. Demasiadas veces he visto a alguien criticar la traducción de una película y que, sin más, se culpe al ajustador o al director de doblaje. O que se culpe al desarrollador/gestor/tester en un software o videojuego. Que sí, son blanco fácil y seguro que en muchos casos meten la zarpa, pero lo único que sabemos es que el resultado es deficiente: «la traducción es una castaña».

    Lamentablemente, aquí la intérprete está «desnuda» y no hay más profesionales que intervinieran después. Por lo tanto, podemos señalarla sin equivocarnos: «la intérprete la ha metido hasta el fondo». Por las razones que sean, pero lo hizo muy mal. Admiro mucho a los buenos intérpretes, porque su trabajo se me hace imposible, y quizá esta intérprete en otras condiciones sea una buena profesional, vete a saber.

    • Hola, Jordi:

      Aunque creas que eres la voz discordante, no lo considero así.

      Estoy de acuerdo contigo en que la intérprete lo hizo muy mal y tampoco he pretendido defender lo contrario. Sin embargo, mi intención no era defender que es una magnífica intérprete —hasta el momento no lo sabemos— ni tampoco aferrarme al corporativismo para justificar a todos los intérpretes y sus posibles errores. Por desgracia, tu comentario en Twitter —no recuerdo haberlo leído, la verdad— es de lo más suave que he leído hasta el momento. He leído críticas muy, muy crueles y burlas que no considero en absoluto justas, sobre todo cuando se han basado en apenas tres minutos de audio y, además, se han basado en especulaciones sobre cuánto pudo cobrar, si era una «intrusa», etcétera.

      En algunos casos, creo que hemos perdido una oportunidad de oro para explicarles a posibles clientes que los intérpretes no son máquinas y que, a pesar de que este ejemplo dista años de ser un servicio de interpretación medianamente aceptable, el intérprete tampoco puede reproducirlo absolutamente todo y, además, debe contar con unas condiciones mínimas.

      Lo mismo puedo decir en cuanto a la intérprete del juicio sobre el dopaje en el deporte.

      Saludos y gracias por la opinión.

    • Jordi: sí que hay más intérpretes. Elizabeth investigó más sobre el tema y descubrió que se cambió de intérprete.: http://e-sanchez.com/blog/2013/08/31/la-interpretacion-ese-mundo-tan-imprevisible/

      El problema es que, en el vídeo en cuestión, se nos presenta como si ella hubiese sido la única intérprete y ya nos creemos que todo se acabó con ella.

      Dices que por Twitter dijiste que tú lo habrías hecho mejor. ¿Lo habrías hecho mejor si tuvieses que interpretar al inglés o al alemán? Lo dudo. Ese es el problema. No es cuestión de justificar o defender a nuestros compañeros. Es cuestión de entender por completo qué ha ocurrido y si nosotros, en su misma situación (es decir, interpretar hacia un idioma que, tal vez, no dominemos tanto), tendríamos los mismos problemas o no. Y, por último, es que hasta me hace gracia que la gente siga llamándola intérprete… ¡Es que lo mismo no es ni intérprete! Conociendo la industria como la conozco, no me extrañaría en absoluto que la pobre mujer fuese una mandada de RR. PP. o Ventas de Sony y que hubiese ido a la Gamescom a hacer su trabajo y que, por lo que fuese, les faltase un intérprete y “como tú hablas español, vete a la cabina a traducir hasta que llegue el segundo intérprete”. Con lo cual, dejemos ya de culpar a la profesionalidad de los intérpretes y de la industria de la traducción y empecemos a señalar más a las grandes empresas como Sony, que tanto veneramos, ya que, seguramente, la culpa sea suya y no de nuestra pobre industria.

      • No, si pillé un cacho en directo, sé que había otro. De hecho, Álvaro me alertó sobre la pifia, me conecté y vi que el que estaba interpretando lo hacía muy bien. Luego volvió la otra, y ya aluciné pepinillos.

        Y sí, pese a que soy un horrible intérprete, lo habría hecho mejor. No hablo de alemán ni de inglés, sino de EN>ES, que es de lo que estamos hablando.

        Nos referimos a ella como intérprete como intérprete porque es la función que desempeñó; si en realidad es una responsable de marketing de Sony, daría igual. Si te parece, la llamamos «la señora que estaba interpretando». Yo también sé cómo funciona Sony por dentro, al menos una parte de ventas y de traducción.

        No venero a Sony ni a la industria del videojuego: la que la cagó fue la intérprete, punto pelota.

      • Ya, Jordi, pero si es que me dices que “en la misma situación que ella lo harías mejor”, entonces ya no hablamos de una interpretación EN>ES, sino ES>EN, porque esta pobre mujer lo que hace es una inversa. 🙂

        Y si, como creo, no es ni intérprete, sino que es una mandada, entonces ponerte en su misma situación sería como si te fueses tú a una interpretación y, de pronto, te viniese el cliente y te dijese que te pusieses en un puesto a vender un juego del que no tienes ni puta idea… ¿Seguirías haciéndolo mejor que esta mujer de RR. PP. que sabe todísimo somo ese mismo juego? Lo dudo.

        A eso me refiero con entender la situación y ponerse en la misma situación. Y ver si, en verdad, nosotros lo haríamos igual de “bien”.

  7. Me temo que yo tampoco estoy muy de acuerdo con la entrada… O mejor dicho, no estoy de acuerdo en aplicar los argumentos aportados sobre las condiciones de los intérpretes a este caso en particular. Como dice Jordi, la interpretación es mala, muy mala, hasta el punto de que tras escucharla un par de veces, sigo sin saber exactamente de qué nos habla el ponente.

    Una cosa es tener un mal día y otra es aceptar un encargo por encima de las posibilidades de uno mismo. No conozco a la intérprete ni sé su situación personal o profesional. Lo que sí sé es que esta interpretación le vino grande. Si se escucha al ponente en inglés, se ve que no es un discurso especializado en exceso, de aquellos que uno suda la gota gorda en cabina y aun así se queda con la sensación de no haberlo sacado suficientemente bien. Un intérprete nativo de español lo podría haber sacado de forma muy digna.

    A mí esto me hace pensar que la intérprete sobrevaloró su retour al español y no supo decir no a un encargo. No sé si va a perder trabajos por esto porque hasta ahora, a mí por lo menos no se me ha revelado su identidad. Eso sí, mejor que no ponga esta interpretación en su carpeta de proyectos.

    Por otra parte, no sabemos si fue contratada por una agencia, fue un contacto directo, si le han pagado mucho o poco, etc. Coincido con Jordi en que no deberíamos defender a un colega de profesión cuando las críticas son fundamentadas. Otra cosa es faltar al respeto, cosa que no apruebo.

    A mí me han ofrecido dos interpretaciones de retour en la radio, en directo. Ni se me pasó por la cabeza aceptarlas, porque creo que es un trabajo que debería hacer un nativo. Así se lo expliqué a los clientes y así se hizo. Quizás no gané los honorarios de esos días, pero al menos estoy satisfecha por haber “educado” al cliente y haber contribuido a una mejor comprensión de la profesión.

    Es más, en interpretaciones en directo o grabadas, el intérprete debe ser consciente de que sus palabras permanecen y pueden ser juzgadas por todo aquel que le escuche. Y del mismo modo que tras un mal día de cabina hay que saber mantener las formas, uno debe saber que se le puede criticar abiertamente.

    Por último, me gustaría que se compartieran más interpretaciones buenas en lugar de centrarnos solo en las malas. Quizás así la gente que nos escucha y sigue en las redes sociales aprendería a valorar más nuestro trabajo.

  8. Hola:

    En parte te he respondido con el comentario que acabo de escribir a Jordi. No he pretendido excusar a la intérprete a partir de las condiciones en que trabajó, que no las conozco y difícilmente las conoceremos.

    Como bien comentas, en este sentido, hay que «educar al cliente». Mi entrada iba en ese sentido, en el sentido de explicar cuáles son las condiciones mínimas que se requieren para trabajar con comodidad. Con unas buenas condiciones, si el intérprete mete la pata, ya será responsabilidad totalmente suya. También pretendía evitar especular sobre quién, cómo, por qué, cuánto y en qué condiciones trabajó una persona de la que, lamentablemente, solo conocemos tres nefastos minutos.

    Como ya he dicho antes, no pretendo defender un caso puntual sino hablar de la profesión en general. Por supuesto que se puede hacer crítica. De hecho, se podría aprovechar este discurso para ver qué no se debe hacer en una cabina y qué encargos no se deben aceptar o qué condiciones hay que rechazar. Ahora bien, una cosa es hacer crítica y decir que alguien lo ha hecho muy mal y otra, muy distinta, es hacer correr ciertos comentarios especulativos, acusatorios y condenatorios. La Inquisición y los autos de fe se acabaron, por suerte.

    Por último, a modo de ejemplo, he visto casos de intérpretes que, dado que creían dominar un idioma C o D, en un caso de urgencia de un intérprete, pensaron que valía más que se escuchara algo medio bien que nada, de manera que se ofrecieron voluntarios a interpretar cinco minutos. Es muy elogiable la actitud voluntariosa pero no es nada profesional. Seguro que coincidimos. No sabemos si es este o no el caso. Como he dicho y repetido, nos faltan tantos datos.

    Gracias por el comentario.
    Saludos.

  9. Me ha encantado la entrada, Tenesor.

    (No preocuparsus, que estoy bien. Es buenrrollismo pasajero. Además, es verdad, que me sorprendió tanto cachondeo y mierdeo dirigido a esa pobre mujer. Y que conste que no tengo ni idea de interpretación ni de Gamescones, pero interpretar me parece un oficio dificilísimo y machacar como he visto que se ha machacado a alguien que hace su trabajo como buenamente puede y sin conocer sus circunstancias me parece poco compasivo, por no decir de tontos.)

  10. Felicidades al autor del post. La interpretación no la toco ni de cerca, pero hasta yo me enteré de la actuación de la mujer ésta. Que algo así ocurra en un acto de estas características tiene que hacer pensar que algo raro ocurre y que la responsabilidad no debe de ser únicamente de la intérprete, y a falta de conocer las circunstancias del caso, lo suyo es suspender el juicio. Una de las pocas cosas de las que creo que no peco es de corporativista, pero leer a compañeros de profesión echar mierda, apuntar con el dedo y retuitear el vídeo en tono de jijí-jajá es más feo que pegarle a un padre.

    • Gracias, David:

      Me acabas de recordar un caso en el que el gobierno estadounidense, a propósito de una polémica con Hillary Clinton en un país africano, trataron de culpar al intérprete. Por suerte, había grabaciones y se pudo demostrar la intención del gobierno estadounidense para eludir responsabilidades. Por desgracia, he visto muy poco debate sobre este caso.

      Me gusta mucho eso de que, si no se conocen las circunstancias del caso, hay que suspender el juicio.

      Absolutamente de acuerdo.
      Saludos.

  11. Gracias, Darío:

    La verdad es que hoy tengo la bitácora llena de firmas ilustres, la tuya incluida. Sinceramente, tengo esta bitácora para cuando creo que tengo algo que decir. Por eso escribo tan poco. En esta ocasión, me dio bastante lástima. Si eso me llega a pasar a mí, que me puede pasar cualquier día, hubiese llegado a casa arrastrándome por las esquinas. Por eso, algunos comentarios y algunos foros me parecieron totalmente desafortunados y, por si fuera poco, no conseguían sino hurgar en la herida. Sé cuánto tiempo se invierte para preparar cualquier interpretación, por lo que me supo muy mal el linchamiento, que fue en lo que se convirtió la crítica.

    Si la intérprete no se lo preparó, no tenía ni idea, no tenía experiencia, se malvendió, no exigió unas mínimas condiciones, se atrevió a hacer algo para lo que no estaba capacitada, ectétera, en el pecado lleva la penitencia. Sin embargo, mucho me temo a que hay mucho más detrás de todo esto que, por cierto, son solo tres minutos.

    Saludos, Darío.

  12. Hola soy traductora e intérprete desde hace más de 20 años y he de decir que me ha encantado tu entrada.
    A menudo me encuentro con situaciones parecidas a las que has narrado. La responsabilidad de un fallo como el que ha ocurrido en ningún caso puede recaer en una única persona, la parte contratante tiene que asegurarse de la cualificación de esta persona y facilitar en lo posible la documentación en un tiempo razonable, cosa que lamentablemente no ocurre con la frecuencia que debiera.
    Un saludo
    Ana

  13. Hola, Tenesor:

    Gracias por escribir sobre algo desde un punto de vista que podría parecer contracorriente, pero que simplemente se trata de una opinión más y perfectamente válida. Hablar es gratis, escribir también y criticar todavía más, si cabe. He ahí el problema y, por eso, se habla mal de cualquiera enseguida y con grandes dosis de ínfulas y de gatillo rápido de teclado.

    Es cierto que no fue buena interpretación. Bastante mala, de hecho. Pero ¿todas nuestras traducciones escritas han sido siempre la suma perfección? Dicho mal y pronto… ¿no hemos hecho alguna cagada de bulto? Pues claro. (Nombro las traducciones porque es mi campo, digamos).
    Como bien dices, por especular, podemos especular miles de supuestos. Por ejemplo, que la empresa que la contrató no le dejó claro de qué iba el trabajo. Imposible de saber, casi.

    Mis nociones de interpretación son muy pocas. Poco sé de nada, pero como todo es opinable podría lanzarme a decir boberías. Lo que sí sé es que interpretar es muy difícil, como dicen muchos en sus comentarios. Por eso, si no te ves capacitado lo mejor es no aceptar trabajos (porque puede pasarte esto: Saltar a la fama por un desastre y ahora solo te conocerán por lo malo). Lo malo destaca. 100 buenos y 1 malo. Ganará el malo y los buenos ni se tendrán en cuenta. Suele pasar esto (no siempre, ¡menos mal!).

    En definitiva, alguien que sí sabe de qué va la interpretación debía escribir acerca de esto. Al menos, se aporta una visión profesional (de las múltiples que puedan existir). Para bien o para mal, si no sabemos es mejor no hablar, según mi humilde opinión. Y si hablas, que sea dejando bien claro que simplemente es una opinión sin muchas nociones.
    Para bien o para mal, si aceptas un trabajo, debes ser consecuente también. Supongamos, si somos bien pensados, que todo el mundo- o gran parte de ese mundo- quiere hacer su trabajo lo mejor posible. A partir de ahí, chorros de tinta o teclazos sueltos, habrá siempre.

    Muy interesante la entrada y los comentarios.

    Un saludo,
    Devadip -> @TraductorJur

    • Hola, Devadip:

      Gracias por tu opinión. Coincido plenamente contigo, sobre todo en lo que a las responsabilidades se refiere. Es cierto que, si no se está seguro de poder ofrecer un trabajo de calidad o con unas mínimas condiciones, se debe renunciar a ello. En este caso no fue así, lo cual se ha convertido en un error mayúsculo. Ahora bien, tampoco es de recibo el tratamiento que ha recibido. Como he puesto más arriba, si la pésima interpretación se debió a un cúmulo de errores por parte de la intérprete, en el pecado lleva la penitencia. Sin embargo, el ensañamiento no es bueno y, además, se nos puede volver en contra en cualquier momento.

      Gracias.
      Saludos.

  14. Totalmente de acuerdo con esta entrada. No sabemos las condiciones en las que aceptó el encargo y si le cayó ese retour sin que estuviera sobre aviso (que pasa muy a menudo) y tuvo que manejarlo como pudo.

    Lamentablemente, la viralidad es la viralidad en Internet, y se ha conseguido a costa de la intérprete.

    Saludos desde la isla vecina,

  15. Hola, Judith:

    Cuando escuché los primeros veinte segundo —porque tampoco he querido escuchar mucho más—, me imaginé los muchísimos motivos por los que se pudo dar esta situación. Sin embargo, es más de lo mismo: especulación. De hecho, recordé las tantísimas veces en las que hemos tenido que afrontar momentos complicadísimos por tratar de hacer un favor o porque el cliente nos pidió que no le dejáramos tirado. Hay momentos en los que se debe decir no y otros, en los que ni siquiera decir no es una opción. También me acordé de una ocasión en la que se rompió mi consola en medio de la interpretación y, desde que la consola empezaba a calentarse, el sonido empezaba a perderse hasta que se apagaba mi equipo.

    Muchas gracias por tu comentario.
    Saludos.

  16. Muy buenas, Tenesor.

    No soy el primero que lo dice, pero me gustaría poner las cosas en contexto: esto no es una intérprete que tuviera un mal día —que a todos nos pasa, faltaría más—, que no oyera bien o a la que no le hubieran pasado la documentación necesaria —por desgracia, algo muy común—. Ni siquiera veo que una de las causas pudiera ser que nunca hubiese interpretado a su lengua B, como ha comentado Judith (¡hola, fermosa!). Para mí es bastante evidente que esta señora no es intérprete, sin más. Yo diría que es una pobre bilingüe a la que metieron en una cabina (¿ciega?; la cabina, no la mujer) con una mano delante y otra detrás. Quiero decir que no son errores profesionales propios de un mal día, de las circunstancias adversas, de la velocidad del ponente, de la dificultad del tema o de la carga terminológica, sino los balbuceos de una persona que, teniendo que sustituir a Fernando Alonso, no sabe ni que un coche lleva marchas. Como un pianista manco que nunca antes hubiese visto un piano. Ese es el contexto y así de impropios son estos errores.

    Dicho esto, ¿de quién es la culpa? Desde luego, de la intérprete no, que bastante tuvo ya con lo suyo. Tampoco tenemos forma de saber si era una Avida Dollars o una compañera simpática de la empresa que se prestó a salvar los muebles en el último momento. Por mi parte, les está bien empleado a los organizadores por a) pagar poco —muchas veces, con destinar el 1% del cáterin del acto a la interpretación se solucionaría todo—; b) no estar al tanto de los requisitos básicos de cualquier interpretación; o c) no pasarle a la mujer la documentación en un acto «guionizado» —la de veces que me he partido el pecho con esto—. No sé si se dieron las tres circunstancias o solo una de ellas, pero seguro que para ese acto despilfarraron dinero a espuertas en tontunas sin número.

    Alguien ha pedido un ejemplo de interpretación normal. Pues bien, nada más actual que la presentación de Bale en el Madrid, cuya interpretación corrió a cargo de mi compañero Alberto Cartier (http://www.youtube.com/watch?v=a6KY8AKIgTY). Aquí podéis escuchar lo que ocurre en una interpretación normal: a veces te pasas repitiendo una misma palabra en varias frases seguidas, a veces se te escapa una palabra que no recoge con la máxima precisión el original, en ocasiones el ponente mete mucha paja y te toca a ti elaborar un discurso con sentido sin traicionar el tono, y un largo etcétera. Y sin embargo, mirad qué dominio de la entonación y qué control de la voz, qué titubeos más naturales, qué forma de controlar la dicción y la velocidad y cómo salvó la papeleta con muy buena nota. También hacía él la inversa al inglés, es lo que tiene el mercado privado. Tened en cuenta que, cuando traducimos, somos cirujanos operando en un quirófano aséptico, con el material adecuado y, ¡albricias!, con personal de apoyo; ahora bien, cuando interpretamos, estamos en una selva, tenemos delante a alguien que se nos desangra y tenemos que salvarle la vida nosotros solos con los medios precarios que tenemos a nuestro alcance. Al menos, Alberto sabía que iba a interpretar a Bale y que el tema era el fúrgol, que no siempre es el caso. A otra de mis concabinas más queridas le hicieron ir de urgencia a la tele «para hacer una traducción simultánea facilita», y luego resulta que era una entrevista en directo a Gordon Brown cuando aún era primer ministro. o_O Cosas veredes…

    Perdón por la extensión y un saludo.

  17. Un artículo muy sensato. Esto es lo que escribí en el foroTraductores e Intérpretes de FB : «Creo que nos hemos acostumbrado a la crítica facilona. Habría que saber qué (le) ocurrió exactamente,. A un servidor, unos días las traducciones le salen bordadas y en otros le salen un churro. Pero siempre puedo repetirlas o mejorarlas, mientras que un/a
    intérprete de simultánea no puede hacer eso…»

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